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Meses atrás,
un alumno mío me regalo una pulsera de Kobe Bryant, roja, por cierto. Aunque me
gusta el basketball, dejé de seguir a Bryant poco después de que ganó su último
campeonato, en el año 2010.
Lo que supe
solo, hasta su reciente muerte el pasado enero, fue que nadie se ha dedicado
tanto al basketball como él. Entregó su alma y todo su ser a este deporte, y
por eso es uno de los más grandes de la historia.
Sé que has
escuchado bastante de Kobe, en las pasadas semanas. Así mismo, yo también me he
impresionado con la vida de este hombre.
Hay tres
cosas, en particular, que me gustaría compartirte, a ti, que sigues Atrevido y
Audaz. Esto, tal vez, te pueda dar una idea del tipo de hombre al que aspiramos
a ser, por medio de lo que nos enseñó Kobe.
La primera
historia tiene que ver con lo que comentó Jay Williams, en su pasada participación
en un show de televisión, en la que dijo varias cosas que aprendió, acerca de
la admirada ética de trabajo de Kobe Bryant.
Jay menciona
que, dentro de una temporada regular, le tocó estar en Los Ángeles, California,
para enfrentar al equipo de los Lakers.
Haciendo algo
distinto para él, Jay decidió llegar al gimnasio 4 horas antes del inicio
del partido, para entrenar, darse un tiempo para estar en el sauna, y estar un
poco más dispuesto para el encuentro.
Al entrar
por la puerta, escuchó que alguien ya estaba practicando en el gimnasio, pues
era notorio el sonido del balón contra la duela. Al observar, pudo ver que ahí estaba
Kobe, ya entrado en calor, haciendo tiros y practicando algunas jugadas.
Jay comenzó
su entrenamiento, y después de una hora, se retiró al sauna. Mientras todavía
estaba ahí, seguía escuchando el balón botando en el gimnasio.
Cuando salió,
Kobe aún seguía entrenando. Jay, ahora estaba asombrado. Solo por la duda, se
sentó a verlo practicar, solo para saber cuándo terminaría. 25 minutos después,
Kobe recogió sus cosas, y salió.
Esa misma
noche, Kobe le anotó 40 puntos al Chicago Bulls. Al terminar el partido, Jay,
no pudo evitar cuestionar directamente a Kobe, para que él mismo le respondiera,
por qué razón entrenaba tanto tiempo.
Al saludarlo
y hacerle su pregunta, Kobe le respondió:
“Te vi
entrar por la puerta. Y quería que supieras, que no importa cuan duro trabajes,
yo estoy dispuesto a trabajar más duro que tú.”
Esas son el
tipo de lecciones que aprendemos de este ganador, y en el apartado de “Acerca de”, de Atrevido y Audaz, tenemos 3 reglas, y la número 3, específicamente,
habla acerca de que debes observar lo que hacen los demás, ya sea en tu
industria o trabajo, y debes estar dispuesto a dar siempre más. No hacemos lo común,
puesto que deseamos conseguir resultados extraordinarios.
Ahora bien,
la segunda lección que me gustaría compartir contigo, de acuerdo a la vida de Kobe,
es acerca de qué tanto estás dispuesto a dar, aun teniendo la incertidumbre de
no saber si obtendrás el objetivo deseado.
Permíteme explicarme.
Después de perder una serie de eliminación, un entrevistador comenzó a
cuestionar a Kobe, acerca de su sentir en cuanto a haber perdido la serie.
Las respuestas
de Kobe, siempre giraron en torno al “back to work”, o en español, de vuelta a
trabajar.
Lo que me
resultó interesante, fue lo que dijo cuando le preguntaron: “¿Qué tanto te
habías preparado para esta temporada?"
La respuesta
final de Kobe, antes de salir de cámara, fue:
“Me empujé a mí mismo hasta el agotamiento.”
Kobe tenía
esta filosofía. Entrega todo. Solo así podrás irte a la cama, sabiendo que
diste todo de ti.
Retrocedí varias
veces el video, para escucharlo. Me dije a mí mismo, “Yo necesito una
disciplina y filosofía como esa.”
Es por eso
que ahora cargo con mi pulsera, y cuando llegan distracciones, o cuando pienso
en dar el mínimo, recuerdo las palabras de Kobe, y doy cada vez más de mí mismo,
ya que es preferible irme a dormir, sabiendo que he dado mi 100%, y no esfuerzos
a medias.
Poner a prueba
el potencial debe ser nuestra norma. No aceptar menos, ni siquiera de nosotros
mismos.
Si te sirve,
siempre hazte la misma pregunta, cuando ya vayas a dormir, ¿lo he entregado
todo el día de hoy, para lograr mis metas y objetivos? Si la respuesta es no
durante varias noches, entonces sabes que debes cambiar algo, ya que es mucho
mejor actuar con disciplina, que vivir con remordimiento.
La tercera y
última lección, que me gustaría compartir en esta entrada, es que, al igual que
Kobe, nunca celebres antes de tiempo. No te jactes de victorias parciales, ni
de triunfos pequeños.
Si al igual
que yo, tienes una visión gigante, acerca de lo que deseas lograr, desarrolla
la obsesión y fuerza para llegar hasta donde deseas, y no te quedes a la mitad,
pensando que ya has logrado suficiente. El suficiente es para los mediocres. Y
tú y yo somos diferentes.
En una
entrevista de prensa, luego de ganar un partido importante, se podía observar a
Kobe, contestando con bastante seriedad a las preguntas que se le hacían.
Después de varios minutos, un reportero le preguntó: “Aun estoy esperando una sonrisa grande de ti. Van ganando la serie 2-0, ¿no estás feliz? O, ¿estás medio feliz?”
Kobe: “¿De
qué hay que estar feliz?”
Reportero: “Ustedes
van arriba 2 a 0.”
Kobe: “El
trabajo no está terminado. ¿Está terminado el trabajo? No lo creo.”
Reportero: “Ok.”
Ahora la
pregunta es para mí y para ti, “¿Has logrado ya esa meta que tanto anhelas? ¿Está
terminado el trabajo? ¿Has conseguido terminar el trabajo?” Si es así, felicidades. Si
aun no has llegado, toma energías y sigue trabajando.
Empújate hasta
el agotamiento. No permitas que alguien que te dice algo como lo siguiente te
detenga. “Es que tú trabajas demasiado”, “Nunca estás en la casa”, “Ya no
dedicas tiempo para los amigos”, o “Trabajar tanto te va a hacer daño”.
Estás
diseñado, de la A a la Z, para ser un triunfador. Como hombre, naciste para
conquistar, luchar por lo que quieres, y para obtener medallas (logros, metas). Ponte de pie y ¡Ve por ellas!
Solo quien
ha probado su potencial, no puede regresar a dar menos que eso. Que esta sea
nuestra meta, en Atrevido y Audaz. Que tengas un maravilloso día.

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